Gracias sembrador del cielo, de la abuela luna, las nubes, de infinitas estrellas, planetas y galaxias, gracias por esa imagen tan celestial, ese rezo que hiciste para nosotros, ese movimiento del cosmos que ilumina nuestras miradas hacia el infinito. Te damos gracias por hacer que nuestro corazón se goce con ese teatro celestial de cometas y estrellas fugaces.
Gracias por haber sembrado el agua bendita y el fuego sagrado en esta tierra, la abuela y madre tierra querida que pisamos todos los días cuando nos levantamos con el abuelo sol por la mañana, con la música de los pajaritos, el sonido de los árboles y sus hojas, gracias por la medicina de la risa que alegra nuestros corazones y sana nuestra alma como también el llanto, gracias por las nuevas criaturas que nacen todos los días para poblar esta tierra con nuevos corazones y espíritus creando una celebración diaria sobre la tierra.
Sembrador celeste, gracias por los alimentos que pones sobre la mesa, gracias a todos los animalitos, frutos, verduras y plantas que nos alimentan para que sigamos con vida sobre la tierra, gracias por el maíz, por nuestras tortillas que son como el circulo de la vida y que es nuestro alimento para darnos energía para las tantas labores que tenemos que desarrollar durante el día.
También te pedimos perdón por nuestras formas tan crueles de nuestros hermanos que han creado las guerras, por nuestra avaricia y egoísmo que nos nubla de todo la belleza que tenemos alrededor, te pedimos perdón porque le hemos dado culto a lo material y nos hemos dejado nublar por nuestros sentidos del apego a las cosas mundanas que no son más que pasajeras y olvidándonos de nuestros demás hermanos y hermanas que viven y caminan con nosotros, y que sufren por nuestros actos.
Perdónanos por no honrar a nuestros padres y madres que nos han dado la vida, porque creemos que todo lo sabemos, por nuestro orgullo que nos hace como el fierro, te pido con nos vuelvas hacer de corazones floridos perfumados para seguir viviendo sobre la tierra, para que jóvenes y nuevas generaciones aprendan a vivir de nuevo con amor sobre la tierra que nos sembraste con tanta luz y energía.
Te pedimos perdón por darle mal uso a la mente, a los pensamientos cuando ellos forman parte del ser para el servicio y no para servir al ego que se enaltece y se separa de lo demás corrompiendo la unidad entre nosotros que somos todos iguales.
Eterno, siembra los valores de nuestros antepasados que viven y ven por nosotros desde el espíritu con noble corazón, para que podamos respetarnos entre nosotros, desde nuestras creencias, formas de culto que hemos creado desde nuestras necesidades y nuestra naturaleza creadora espiritual, bien sabemos que lo que une a la familia y la humanidad son los corazones que saben amar y servir al prójimo así como tú nos sirves todos los días, pues eres el sembrador del día y la noche, señor y señora del tiempo, el sembrador del amor, Katlisotla.
Gabriela Mariscal Yoloxochitl
Gracias por haber sembrado el agua bendita y el fuego sagrado en esta tierra, la abuela y madre tierra querida que pisamos todos los días cuando nos levantamos con el abuelo sol por la mañana, con la música de los pajaritos, el sonido de los árboles y sus hojas, gracias por la medicina de la risa que alegra nuestros corazones y sana nuestra alma como también el llanto, gracias por las nuevas criaturas que nacen todos los días para poblar esta tierra con nuevos corazones y espíritus creando una celebración diaria sobre la tierra.
Sembrador celeste, gracias por los alimentos que pones sobre la mesa, gracias a todos los animalitos, frutos, verduras y plantas que nos alimentan para que sigamos con vida sobre la tierra, gracias por el maíz, por nuestras tortillas que son como el circulo de la vida y que es nuestro alimento para darnos energía para las tantas labores que tenemos que desarrollar durante el día.
También te pedimos perdón por nuestras formas tan crueles de nuestros hermanos que han creado las guerras, por nuestra avaricia y egoísmo que nos nubla de todo la belleza que tenemos alrededor, te pedimos perdón porque le hemos dado culto a lo material y nos hemos dejado nublar por nuestros sentidos del apego a las cosas mundanas que no son más que pasajeras y olvidándonos de nuestros demás hermanos y hermanas que viven y caminan con nosotros, y que sufren por nuestros actos.
Perdónanos por no honrar a nuestros padres y madres que nos han dado la vida, porque creemos que todo lo sabemos, por nuestro orgullo que nos hace como el fierro, te pido con nos vuelvas hacer de corazones floridos perfumados para seguir viviendo sobre la tierra, para que jóvenes y nuevas generaciones aprendan a vivir de nuevo con amor sobre la tierra que nos sembraste con tanta luz y energía.
Te pedimos perdón por darle mal uso a la mente, a los pensamientos cuando ellos forman parte del ser para el servicio y no para servir al ego que se enaltece y se separa de lo demás corrompiendo la unidad entre nosotros que somos todos iguales.
Eterno, siembra los valores de nuestros antepasados que viven y ven por nosotros desde el espíritu con noble corazón, para que podamos respetarnos entre nosotros, desde nuestras creencias, formas de culto que hemos creado desde nuestras necesidades y nuestra naturaleza creadora espiritual, bien sabemos que lo que une a la familia y la humanidad son los corazones que saben amar y servir al prójimo así como tú nos sirves todos los días, pues eres el sembrador del día y la noche, señor y señora del tiempo, el sembrador del amor, Katlisotla.
Gabriela Mariscal Yoloxochitl

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